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22/06/2018
El COIAL comparece en Les Corts Valencianes para dar su visión sobre la modificación de la LOTUP

Es una buena noticia que los especialistas en cada materia sean consultados a la hora de legislar. Y ha ocurrido esta misma semana. La comisión de Les Corts Valencianes que trabaja sobre la modificación de la Ley de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Paisaje vigente en la Comunidad Valenciana ha escuchado la voz de los ingenieros agrónomos. El encargado de trasladar la visión de nuestro colectivo ha sido Pepe Carbonell, secretario técnico del COIAL, que ha tenido la oportunidad de explicar de primera mano lo que pensamos quienes trabajamos sobre el terreno, circunstancia que agradeció públicamente. “Por primera vez nos sentimos partícipes de una ordenación del territorio que destila los principios preconizados”, confesó.

“De nada nos sirve incentivar el emprendedurismo en el mundo rural si una parte de la administración pone impedimentos a la ejecución de los proyectos amparándose en normativas urbanísticas inspiradas para situaciones y entornos completamente diferentes”, afirmaba Carbonell ante una comisión con presencia de todos los partidos políticos con representación en la cámara para resumir la situación actual de un territorio que supera el 70% del total de la Comunitat Valenciana. Uno de los puntos en que puso más énfasis es el referido a la relación que existe entre el desarrollo rural y la ordenación del territorio: “Son las dos caras de la misma moneda”.

El secretario técnico resumía los objetivos que, según la visión de nuestro colectivo, deben perseguir los escasos artículos —dieciséis— que hacen referencia a la ordenación del territorio no urbano, y que el COIAL ha plasmado en forma de enmiendas: “El medio agrario necesita un marco regulatorio que facilite diversificar las rentas de su explotación, rentabilizar las externalidades de su actividad agraria y facilitar la creación de las infraestructuras necesarias para poner en valor sus producciones y no sólo protegerlo de un eventual interés urbanístico”. Y ponía de relieve que la experiencia de nuestro colectivo sobre el terreno nos permite saber que la actividad agraria ya no es lo que era. “Se han difuminado sus límites para abrazar los sectores secundario y terciario. Ya no se produce uva, ni si quiera vino, sino sensaciones. Ya no se recolectan trufas, sino identidad y respeto al medio ambiente. Ya no es la actividad agraria, sino que también lo es su complementaria”.

Carbonell también valora positivamente el trabajo que está llevando a cabo tanto la comisión como los diferentes agentes sociales que han sido consultados: “El resumen es que entendemos que hay un acuerdo muy alto; eso no significa que estemos ante la perfección hecha ley o que se satisfacen todas las propuestas realizadas, pero entendemos que se inicia un cambio de paradigma en la ordenación del suelo no urbanizable. Se ha creado una gran base de consenso que debe permanecer en el tiempo”.

Técnicamente, las enmiendas presentadas están referidas a la simplificación administrativa, a explicar que las necesarias medidas de minimización de impacto tienen su coste y que el proceso de legalización de la edificación residencial también lo tiene. Para el COIAL, unir en un sólo trámite todo el proceso puede ser disuasorio; así que esta buena idea se quedaría en eso, una buena idea. En cambio, si se prioriza la minimización de impactos y se escalona en el tiempo el resto de legalizaciones se puede facilitar en gran medida su progresiva regularización.





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