De la colegiación a la incorporación en semanas: Diego Castillo ficha por SMG Ingeniería
La actividad de la Bolsa de Trabajo del COIAL vuelve a traducirse en una incorporación ágil y efectiva. SMG Ingeniería ha contratado a Diego Castillo, colegiado desde diciembre de 2025, que se incorporó a la empresa el pasado 18 de febrero. SMG, con una cartera de proyectos en crecimiento, buscaba un perfil que pudiera integrarse con rapidez en el trabajo de ingeniería de proyectos y, en particular, en proyectos vinculados a redes, agua y energía.
Un canal local, directo y con trato cercano
Cuando SMG Ingeniería necesita incorporar a alguien, la primera puerta que abre es la interna. “Acudimos a nuestra red de contactos: gente con la que hemos trabajado, colaboradores, clientes”, explica Mauro Pérez, su director técnico. Si esa vía no cubre la necesidad, el siguiente paso para ellos es claro: “La segunda opción es el COIAL”. En su caso, no es una elección por inercia, sino una forma práctica de buscar perfiles con arraigo en el territorio y con una base técnica fiable.
Mauro lo resume en tres palabras: “Buscamos gente local”. Y compara ese enfoque con otras plataformas más generalistas: “Los LinkedIn y todas esas redes globales las vemos para empresas más grandes, internacionalizadas, más despersonalizadas”. Para una que trabaja pegada a Valencia, la bolsa del COIAL funciona como un canal más afinado y con acompañamiento. “Da muy buen servicio y el trato es inmejorable. Además, la cercanía, en procesos de selección, suele marcar la diferencia”, añade.
Qué perfil buscaban y cómo ajustaron la oferta
La necesidad que activó la búsqueda era muy específica. “Buscábamos una persona con toda la experiencia posible en relación en proyectos de tuberías, con agua y con energía”, detalla Mauro. El problema no era describir el puesto, sino encajar esa exigencia con la disponibilidad real de perfiles. Publicaron una primera versión pidiendo mucha experiencia y el retorno fue limitado: “Tuvimos muy pocos candidatos que se podían considerar válidos”.
En esa fase, desde el COIAL se les reorientó: “Nos dijisteis desde el colegio que de ese perfil con experiencia íbamos a encontrar uno o ninguno, como el chiste”, recuerda. Ajustaron la oferta para abrir el rango sin perder el foco técnico, y entonces sí recibieron varios perfiles. Ese ajuste permitió que entrara en escena Diego, más joven de lo previsto inicialmente, pero con elementos suficientes para que la incorporación pudiera ser rápida.
La entrevista con Diego: actitud, base y aterrizaje rápido
Mauro reconoce que la edad fue un factor a considerar, pero no una barrera. “Era más joven de lo que pensábamos, pero nuestra vocación es crear equipo”, explica. En una ingeniería pequeña, el encaje no se decide solo por el currículum: “Influyen la actitud, la juventud, que tuviese algo de experiencia en la parte de proyectos, y que el aterrizaje fuese lo más suave posible”, enumera.
En realidad, lo que buscaban era reducir fricciones desde el primer día. “Que llegase rápidamente, que estuviese a gusto y que empezara a producir”, resume Mauro, que dirige un equipo reducido: “Somos 10 personas. Formar a una persona es también un esfuerzo que hay que sumar”, señala. Por eso valoraron que Diego viniera con una orientación hacia proyectos.
Tras los primeros días, la impresión es positiva. “Tenemos muchos contratos, tenemos bajas, tenemos un circo de tres pistas”. En ese contexto, hay detalles que marcan la diferencia. “Todo lo que le decimos le va bien. Hay gente que te pone buena cara y en momentos de crisis, solo eso es un valor”.
Colegiarse en diciembre y estar trabajando en febrero: el recorrido de Diego
Del lado de Diego, el camino es rápido y bastante directo. Se colegió en diciembre de 2025 y en pocas semanas estaba firmando una incorporación. En su caso, la bolsa del COIAL le sirvió como un canal que ordena oportunidades y las acerca: te enteras de la oferta, aplicas y, si encajas, el proceso avanza sin rodeos. Él estaba trabajando en Albacete y buscaba volver a Valencia. Ese objetivo personal se mezclaba con un cambio profesional: “Las condiciones económicas eran mejores y la tipología de los proyectos también”, explica.
Diego cuenta que no era su primer empleo y que la decisión tenía también un componente de prueba y de evolución. “No sabía tampoco si aquello era lo mío”, admite sobre su etapa anterior en Albacete. La oferta de SMG Ingeniería le atrajo “por el tipo de trabajo y por la posibilidad de entrar de lleno en ingeniería de proyectos, que es lo que más me interesa”. Esa es la parte que, aunque él describe con pocas palabras, se nota en el fondo: la motivación por aprender haciendo, por participar en proyectos reales y por encontrar un sitio donde crecer rápido. “Aquí se hacen muchos proyectos diferentes y tengo la oportunidad de tocar muchos ámbitos”, confiesa.
Inmersión intensa, pero muy formativa
Para un perfil joven, empezar en una empresa pequeña con mucha carga y proyectos en marcha supone una inmersión intensa, pero también muy formativa. Su primera semana, según explica, le deja buen sabor: “ambiente correcto, ritmo alto y una respuesta clara a las dudas de por qué elegí moverme”.
En ese contexto, colegiarse y tener acceso a la bolsa se convierte en una ventaja tangible: no como un trámite, sino como una puerta a ofertas que ya usan empresas que repiten en el COIAL porque confían en el canal, buscan proximidad y necesitan incorporar con criterios técnicos y orientación práctica.