Partners27/11/2025

El gemelo digital revoluciona el diseño y la operación de salas blancas

En los entornos controlados, donde cada partícula y cada variación de presión o temperatura importa, la precisión no es una opción: es la norma. Las salas blancas funcionan bajo parámetros extremadamente estrictos, y su diseño, operación y mantenimiento requieren un nivel de control que supera ampliamente la supervisión tradicional.

Para el COIAL, siempre atento a las tecnologías que pueden transformar la ingeniería aplicada, este enfoque resulta especialmente relevante. Más aún cuando procede de una empresa experta y cercana: Isobox Systemspartner del colegio y referente en el diseño de entornos controlados, que ha compartido con nosotros su visión sobre el potencial del gemelo digital.

Una réplica dinámica que permite tomar mejores decisiones

A diferencia de un modelo 3D estático, un gemelo digital es un sistema dinámico que permite interactuar con una representación casi en tiempo real de la sala blanca. Esto abre la puerta a estudiar cómo reaccionan sus parámetros ante diferentes condiciones de trabajo y a validar decisiones antes de ejecutarlas. La base de este enfoque es la modelización tridimensional, que reproduce con precisión la geometría del espacio: desde paredes, techos y puertas hasta la distribución de conductos, filtros, mobiliario técnico o equipos de proceso.

Cuanto más detallada es esa reproducción, más fiables resultan las simulaciones posteriores. Ese modelo inicial permite analizar el comportamiento del aire, validar el diseño en fase de proyecto y observar cómo influyen cambios operativos o estructurales en la calidad ambiental de la sala.

Simular el comportamiento del aire para garantizar la calidad

La simulación CFD es una pieza clave en este proceso. Gracias a ella, se puede entender cómo se mueve el aire en el interior de la sala, dónde aparecen recirculaciones, cómo se generan zonas muertas o cómo varían las velocidades según las condiciones de operación. Esta capacidad permite comprobar, incluso antes de construir la sala, si el diseño cumple los estándares de contención, renovación y distribución de partículas.

Junto a ello, el gemelo digital permite recrear escenarios de carga: desde variaciones de ocupación hasta la introducción o retirada de equipos, pasando por cambios en la maquinaria o en los regímenes de producción. Cada modificación tiene un impacto en el flujo de aire, en la presión o en los perfiles térmicos, y anticiparlos reduce riesgos y facilita la toma de decisiones.

Un nuevo enfoque para el mantenimiento

El mantenimiento virtual es otro de los avances significativos que aporta esta tecnología. Antes de intervenir en la sala física, es posible simular cambios, revisar filtros, comprobar los efectos de una parada o anticipar cómo afectará la sustitución de determinados componentes. Esto permite ajustar tiempos, minimizar errores y garantizar que la intervención real será más eficiente y menos disruptiva.

El resultado es un modelo de gestión que deja de ser reactivo para convertirse en predictivo. Las salas blancas, por definición entornos delicados, se benefician así de un enfoque que reduce las incertidumbres y que aporta más seguridad tanto para los procesos como para las personas.

Una herramienta que eleva el nivel de diseño y operación

La implantación de gemelos digitales en salas blancas supone un salto de calidad en todas las fases: diseño, operación y mantenimiento. Permite validar un proyecto antes de construirlo, anticipar comportamientos futuros, optimizar la operación diaria y formar al personal sin riesgos. También contribuye a reducir tiempos de parada en intervenciones críticas y a mejorar la trazabilidad de las decisiones técnicas.

En sectores donde la fiabilidad es esencial y donde cada desviación puede comprometer un proceso completo, este tipo de herramientas se están consolidando como piezas estratégicas.