El triple reto para la gestión del agua en las ciudades: clima, normativa y redes
Esta semana se ha celebrado el Foro de Municipalismo, organizado por Levante-EMV, una cita en la que ha participado nuestro compañero Juan José Ballester, para abordar uno de los asuntos que más condicionan la vida cotidiana en los municipios: la gestión del agua. En el encuentro se daban cita numerosos representantes institucionales, con presencia destacada de la alcaldesa de València y del conseller de Infraestructuras, entre otros cargos.
El agua, en el centro del municipalismo
Ballester enmarcaba su intervención en la responsabilidad de lo local y en la complejidad de gestionar servicios esenciales. “El papel de los ayuntamientos es complejo porque abarca ámbitos muy diversos y todas las decisiones influyen directamente en nuestra calidad de vida”, afirmaba, antes de situar el agua como una prioridad que exige planificación y continuidad.
“Los retos del agua son, más o menos, tres: el clima, la normativa y la renovación de redes”, explicaba Ballester, que recordaba que pasar del diagnóstico a la acción requiere equipos técnicos y decisiones sostenidas.
Adaptación climática: anticiparse o pagar el precio
En el bloque climático, Ballester describía un escenario cada vez más extremo para la Comunitat Valenciana. “Somos una de las regiones más vulnerables: tenemos sequías más intensas, lluvias torrenciales, y todo ello influye en una pérdida de disponibilidad hídrica y de calidad”.
La respuesta, según este ingeniero agrónomo, pasa por adelantarse. “Para adaptarnos necesitamos anticipación, invertir en infraestructuras y tecnología, buscar fuentes alternativas y prepararnos para episodios de gran impacto, como una DANA”.
Sobre la normativa, Ballester afirmaba que cumplirla “no es opcional, pero ha de verse como una oportunidad para mejorar la seguridad hídrica, proteger la salud pública y modernizar los servicios”, afirmaba. También recordaba que el marco regulatorio aprieta y obliga a profesionalizar la gestión: “Se añaden actualizaciones y nuevas directivas europeas y reales decretos mucho más exigentes”, explicaba.
El bajo rendimiento de las redes de distribución
El tercer bloque que abordaba Ballester era la renovación de redes, donde puso cifras al problema. “Muchas ciudades operan con redes de más de 50 años”, señalaba, y se apoyaba en un dato significativo: “En la provincia de Valencia, el rendimiento medio está por debajo del 65%”. Para él, el impacto real se entiende cuando se mide con precisión: “No vemos las fugas porque la infraestructura está enterrada, pero si te pones a medir en origen y destino es cuando te llevas la sorpresa”.
Para mejorar el rendimiento de las redes, Ballester propone “el uso de sensores, control digital e inteligencia artificial”, algo que no funciona “si no va acompañado de una inversión en infraestructuras. No sirve de nada leer los datos si luego no se actúa en consecuencia”.
Ballester cerraba su intervención vinculando a este enfoque al papel de Aqualia, partner del COIAL, como aliado de los ayuntamientos por su solvencia técnica, innovación y fuerte capacidad financiera. Ballester también reivindica la aportación agronómica en el ciclo urbano del agua: “El papel del ingeniero agrónomo es fundamental, porque tenemos una visión completa del ciclo integral del agua a nivel agrícola, industrial y urbano”.