Partners13/05/2026

Aprender de los sistemas vivos: Hidro-Water y la reutilización de flujos en los edificios

La reutilización de aguas grises permite cambiar la forma de entender el agua dentro de los edificios. El proyecto desarrollado por Hidro-Water, partner del COIAL, en una promoción residencial de nueva construcción en Tarragona muestra cómo una corriente doméstica puede tratarse, acumularse y reincorporarse a un nuevo uso, siguiendo una lógica cada vez más necesaria: leer los edificios como sistemas capaces de optimizar sus propios flujos.

Cambiar la forma en que gestionamos los recursos empieza muchas veces por cambiar la forma en que miramos lo que ocurre cerca. Un edificio recibe agua, energía y materiales; genera aguas usadas, calor, residuos y flujos que normalmente se expulsan del sistema con rapidez. Durante años, esa lógica lineal ha parecido inevitable. Entraba un recurso, cumplía una función y salía como residuo.

Los sistemas vivos funcionan de otra manera. En ellos, la materia se transforma, los flujos se encadenan, determinados procesos se autodepuran y lo que en un punto parece una salida puede convertirse en entrada para otro proceso. Esa lógica no se traslada de forma literal a la edificación, pero sí ofrece una lección técnica muy potente: los recursos pueden seguir trabajando si se diseñan las condiciones adecuadas para tratarlos, conducirlos y reutilizarlos.

Ahí se sitúa el proyecto de Hidro-Water en Tarragona. La empresa ha diseñado, fabricado y puesto en marcha una planta de reutilización de aguas grises en un bloque de viviendas de nueva construcción. El sistema instalado, modelo GW-2, trata aguas procedentes de duchas, bañeras y lavamanos para destinarlas posteriormente a la recarga de cisternas de inodoros.

La operación parece sencilla cuando se explica en una frase, pero exige una lectura precisa del sistema. El agua potable debe reservarse para los usos que requieren esa calidad. Otros usos, como la descarga de inodoros, pueden abastecerse con agua regenerada si el edificio dispone de una infraestructura capaz de captar, tratar, acumular e impulsar ese caudal con garantías.

En este caso, la planta tiene una capacidad de tratamiento de 160 litros por hora. La instalación se compone de un depósito de recepción de aguas grises, una recicladora y un sistema de impulsión del agua regenerada hasta su punto de consumo. Una vez tratada, el agua se acumula en un depósito ya existente en el edificio, desde donde se distribuye para su reutilización en las cisternas.

El valor del proyecto está en la integración. La tecnología no funciona como una pieza aislada, sino como parte de la vida técnica del edificio. Debe encajar con la instalación existente, responder a los caudales previstos, mantener la continuidad del servicio, facilitar la operación y permitir un mantenimiento viable. La reutilización de aguas grises exige, por tanto, diseño, dimensionamiento, control y criterio de funcionamiento.

Esta forma de pensar resulta especialmente familiar para los ingenieros agrónomos por trabajar, habitualmente, con sistemas en los que agua, suelo, energía, materia orgánica, biomasa, nutrientes, infraestructuras y territorio interactúan de forma constante. Su mirada no se limita a clasificar entradas y salidas; sino a interpretar balances, interacciones, ciclos, transformaciones y oportunidades de integración.

Donde una mirada lineal ve aguas usadas, residuos o subproductos, una mirada sistémica identifica flujos de masa y energía que pueden tener una segunda función si se tratan y se incorporan al circuito adecuado. Se trata de sumar la lógica de la ingeniería de biosistemas a los proyectos de arquitectura.

La vivienda colectiva es aquí el ámbito de aplicación, pero la lógica tiene mucho más recorrido. La reutilización de aguas grises permite concebir edificios, equipamientos e infraestructuras como sistemas capaces de reducir consumos, aprovechar recursos internos y disminuir su presión sobre redes y territorio.

El proyecto de Hidro-Water muestra esa idea de forma concreta: una corriente doméstica residual se trata, se acumula y vuelve a trabajar en un uso compatible. En proyectos de minimización de impacto territorial, esta forma de integrar flujos adquiere un valor especial, porque convierte la sostenibilidad en decisiones de diseño, instalación, operación y mantenimiento.

Ahí confluyen la ingeniería de tratamiento de agua, la experiencia de Hidro-Water y una mirada propia de la ingeniería agronómica como ingeniería de biosistemas: leer los recursos como ciclos, interpretar salidas como flujos y diseñar soluciones para que agua, infraestructuras y territorio funcionen con mayor eficiencia..