Julio Lozano: “La gestión descentralizada del agua demuestra que las soluciones basadas en la naturaleza funcionan”
Ingeniero agrónomo de formación y gestor por vocación, Julio Lozano lleva más de catorce años al frente de Los Monasterios, una urbanización singular en Puçol que gestiona de forma directa servicios clave como el abastecimiento, la depuración y reutilización del agua, el mantenimiento de zonas comunes y la relación con las administraciones públicas. Su perfil técnico, con experiencia en obra pública, jardinería, paisajismo, infraestructuras y redes de saneamiento, fue decisivo para su elección como gerente frente a otras opciones más habituales, como abogados o economistas. En Los Monasterios desempeña una función integral a tiempo completo, similar a la de un administrador, pero con una visión técnica que ha permitido consolidar un modelo pionero de ciclo integral del agua basado en soluciones naturales y participación ciudadana.
Los Monasterios es un caso poco habitual, ya que gestiona de forma integral todo el ciclo urbano del agua: abastecimiento, depuración y reutilización. ¿Cómo se llega a tomar la decisión de asumir esta responsabilidad desde la propia urbanización?
La gestión integral del agua en Los Monasterios se origina en la creación de la urbanización en 1975, cuando las entidades urbanísticas debían autoabastecerse de los servicios básicos. Inicialmente, el suministro de agua procedía de derechos vinculados a una agrupación de regantes, pero el crecimiento de la urbanización hizo insuficiente esa dotación. Ante esta situación, la comunidad impulsó la captación de nuevos recursos mediante sondeos y pozos propios. Posteriormente, un cambio normativo impidió la creación de nuevas entidades urbanísticas de conservación, lo que llevó a Los Monasterios a constituirse como sociedad civil, manteniendo la gestión directa de los servicios comunes. Tras un proceso de negociación con el Ayuntamiento de Puçol, la urbanización obtuvo una dotación adicional de agua potable, conservando la gestión autónoma al cumplir los requisitos sanitarios para la mezcla de aguas. A partir de ese momento se realizaron inversiones en redes, depósitos y sistemas de control. Con el abastecimiento garantizado, la urbanización decidió avanzar hacia una gestión integral del ciclo del agua, optimizando la EDAR existente y apostando por la reutilización de aguas regeneradas para riego, lo que permitió cerrar el ciclo con recursos propios y financiación comunitaria.
Gestionar el agua en origen nos ha permitido cerrar el ciclo con eficiencia y costes ajustados
Desde tu posición como gerente y como ingeniero agrónomo, ¿qué retos técnicos y de gestión implica operar una EDAR propia para una población de alrededor de 1.500 habitantes equivalentes?
El principal reto ha sido la relación con la administración pública, especialmente en la obtención de autorizaciones de vertido y reutilización por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar, un proceso largo y complejo. Desde el punto de vista interno, ha sido clave la implicación de la Junta de Gobierno, tanto en la toma de decisiones como en la asignación de recursos económicos. La tecnología necesaria está disponible, pero el desafío ha sido integrarla de forma coherente en un entorno urbano sensible. La EDAR se sitúa en el centro de la urbanización y junto a un centro educativo, lo que exigía un control absoluto de olores, impacto visual y funcionamiento. El enfoque basado en soluciones naturales ha permitido eliminar conflictos vecinales y transformar la instalación en un espacio integrado en el paisaje. Actualmente, uno de los retos es defender el modelo de gestión descentralizada frente a planteamientos centralizadores, a pesar de que las directrices europeas promueven la participación ciudadana en la gestión de servicios públicos eficientes.
Hay una evolución de una EDAR convencional de fangos activados hacia un sistema híbrido que combina tratamientos intensivos y extensivos. ¿Qué motivó, en 2013, la apuesta por incorporar humedales artificiales al sistema existente?
La motivación principal fue la necesidad de reutilizar el agua depurada para riego de jardines públicos y zonas comunitarias, lo que exigía una calidad superior a la requerida para el vertido. La EDAR original solo contaba con tratamiento primario y secundario. Tras analizar estudios y experiencias previas, se optó por un proceso progresivo basado en ensayo y error. La primera actuación fue la implantación de macrófitas en el reactor biológico, con el objetivo de reducir el consumo energético y mejorar la eficiencia del sistema. Posteriormente se abordó el tratamiento terciario. Las limitaciones económicas obligaron a diseñar soluciones más compactas, intensificando la acción depuradora mediante humedales de flujo subsuperficial. Se comenzó con sistemas horizontales y se evolucionó hacia configuraciones más eficientes. El resultado fue una mejora notable de la calidad del agua, superando los requisitos exigidos para el riego ornamental y aumentando la estabilidad del sistema frente a episodios de carga contaminante elevada.
Pensar en global y actuar en local es la base de una gestión eficiente del agua
Uno de los hitos más relevantes fue la instalación de macrófitas en flotación en el reactor biológico, con una reducción del consumo energético cercana al 48%. Desde la experiencia práctica, ¿qué supuso este cambio en el funcionamiento diario de la planta?

Más allá de la eficiencia energética, el proyecto ha transformado visualmente la EDAR, integrándola en el paisaje y generando biodiversidad. ¿Cómo ha cambiado la percepción de la depuradora por parte de los vecinos desde esta renaturalización?
La percepción vecinal ha cambiado de forma muy positiva. La EDAR se encuentra integrada en el entorno urbano, junto a un centro educativo y rodeada de zonas residenciales, sin generar molestias ni olores. La instalación ha pasado de ser una infraestructura técnica a un espacio verde con valor ambiental. Muchos vecinos desconocen inicialmente que se trata de una depuradora, lo que evidencia el grado de integración paisajística alcanzado. El proyecto incorpora una dimensión educativa mediante visitas de centros escolares, universidades, técnicos y administraciones públicas. Estas visitas refuerzan la aceptación social y la comprensión del modelo. La comunidad vecinal ha participado activamente en visitas organizadas y muestra un alto grado de orgullo por el proyecto, porque lo consideran un elemento distintivo de la urbanización y un ejemplo de gestión sostenible del agua.
La participación de los vecinos es clave para que estos modelos sean sostenibles en el tiempo
El modelo de Los Monasterios apuesta claramente por la descentralización de la gestión del agua. ¿Qué ventajas aporta este enfoque frente a los sistemas tradicionales conectados a grandes infraestructuras de saneamiento?
La gestión descentralizada permite depurar y reutilizar el agua en el mismo lugar donde se genera, reduciendo infraestructuras, consumos energéticos y riesgos asociados a la saturación de grandes depuradoras comarcales. Evitar el transporte de aguas residuales a largas distancias reduce costes y pérdidas en red. En el caso de Los Monasterios, las pérdidas se sitúan entre el 17% y el 22%, valores inferiores a los habituales en redes convencionales. El modelo favorece la economía circular y la eficiencia energética porque reutiliza el agua regenerada en origen para riego. Además, la gestión directa por parte de los propios usuarios elimina márgenes empresariales y ajusta el precio al coste real del servicio. Este enfoque resulta especialmente adecuado para urbanizaciones y pequeños municipios, donde la escala permite un control más próximo y una mayor implicación ciudadana.
En 2022, la EDAR se convierte en un living lab dentro del proyecto europeo LIFE RENATURWAT. ¿Qué significa, en la práctica, que una depuradora funcione como laboratorio vivo?

El proyecto es un claro ejemplo de ingeniería de biosistemas
El humedal piloto incorpora un elemento innovador que es el uso de fangos de TAP como material filtrante para la eliminación de fósforo. ¿Qué importancia tiene esta solución desde el punto de vista de la economía circular?
El uso de fangos de plantas de tratamiento de agua potable permite valorizar un residuo que tradicionalmente se desechaba. Estos materiales presentan una elevada capacidad de retención de fósforo, con reducciones cercanas al 80%. El proyecto ha demostrado la viabilidad de esta solución a escala real en aguas residuales domésticas, y contribuye a prevenir procesos de eutrofización en masas de agua sensibles. Desde el punto de vista económico, el empleo de un residuo de otro proceso reduce costes de tratamiento y refuerza el enfoque de economía circular, al cerrar ciclos entre distintas infraestructuras del agua. Esta solución resulta especialmente interesante para vertidos a entornos sensibles y para sectores como el agroalimentario, donde las aguas residuales suelen presentar altas concentraciones de nutrientes.
El proyecto no se queda solo en la depuración: se ha creado hábitat para aves, anfibios como el gallipato y otros organismos, además de un espacio con función divulgativa. ¿Hasta qué punto la EDAR se ha convertido en un espacio educativo y de sensibilización ambiental?
La EDAR se ha consolidado como un espacio educativo estable, integrado en redes de educación ambiental de la Comunitat Valenciana. Acoge visitas de centros escolares, universidades y colectivos profesionales. El espacio permite explicar de forma práctica el funcionamiento de los sistemas de depuración natural y su integración en entornos urbanos. La creación de hábitats refuerza el mensaje de compatibilidad entre infraestructura, biodiversidad y uso público. La función divulgativa es uno de los pilares del proyecto, ya que contribuye a la sensibilización ambiental y a la difusión de modelos sostenibles de gestión del agua.
La gestión directa elimina intermediarios y ajusta el servicio a su coste real
A lo largo de tu carrera, has trabajado en obra pública, jardinería, paisajismo y medio ambiente. ¿Crees que el perfil del ingeniero agrónomo es especialmente adecuado para liderar este tipo de soluciones basadas en la naturaleza en los biosistemas?
El perfil del ingeniero agrónomo es especialmente adecuado por su carácter transversal. Permite abordar desde obra civil hasta restauración ambiental, jardinería y mantenimiento de infraestructuras vivas. Esta visión integral facilita diseñar soluciones que no solo funcionen técnicamente, sino que sean sostenibles en el tiempo y asumibles desde el punto de vista del mantenimiento. En sistemas basados en la naturaleza, esta transversalidad resulta clave para integrar criterios técnicos, ambientales y operativos de forma coherente.
En el COIAL llevamos tiempo hablando de la ingeniería de biosistemas, que va más allá de la ingeniería agronómica, en línea con la idoneidad de nuestro colectivo para gestionar sistemas vivos. ¿Crees que este proyecto es ejemplo de ingeniería de biosistemas?
El proyecto es un claro ejemplo de ingeniería de biosistemas, basada en la adaptación de los procesos naturales al entorno urbano. La naturaleza ofrece soluciones eficaces que pueden integrarse en la ciudad si se entienden y se aplican correctamente. En esta línea se sitúan actuaciones como los sistemas urbanos de drenaje sostenible y las ciudades drenantes, fundamentales para gestionar de forma eficiente el agua de lluvia y reducir riesgos asociados a episodios extremos. El enfoque consiste en analizar los problemas desde una perspectiva global y abordarlos a escala local, ajustando las soluciones a la dimensión real de cada caso. Cuanto más acotado está el problema, más sencilla, eficiente y controlable resulta la solución. Por el contrario, cuando los sistemas se sobredimensionan, las respuestas técnicas se vuelven más complejas, costosas y difíciles de gestionar a largo plazo.
¿Piensas que el modelo de Los Monasterios es replicable en otras urbanizaciones o pequeños núcleos urbanos? ¿Qué condiciones serían clave para que funcione con éxito?
Para que este tipo de modelos funcione es imprescindible, en primer lugar, que la administración crea en ellos, facilite su implantación y adapte tanto las infraestructuras como los procedimientos a este tipo de soluciones descentralizadas. Junto a ello, es clave la existencia de una organización interna sólida, como una junta de gobierno o una entidad jurídica que represente a los vecinos y permita una gestión conjunta y continuada de los servicios. Muchas urbanizaciones carecen de esta figura, ya que se tiende a pensar en las comunidades de propietarios únicamente como edificios en vertical, cuando en estos casos se trata de desarrollos horizontales con cientos de viviendas unifamiliares. Contar con una estructura que articule esa comunidad como una sociedad civil, facilita la toma de decisiones, la gestión técnica y la sostenibilidad del modelo a largo plazo.