Partners22/10/2021

Hasta la última gota

Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos los ingenieros agrónomos es la mejora de la gestión hídrica. El agua es un bien que va a ser cada vez más escaso. Muchos compañeros y empresas se dedican a diseñar sistemas que permitan aprovechar al máximo el agua disponible para la agricultura. Con motivo de la celebración esta semana de la feria SMAGUA, y a través de nuestros partners que han acudido a ella, vamos a conocer cuáles son los últimos sistemas que contribuyen a ahorrar agua en toda la cadena de riego.

El transporte de volúmenes en alta 

Desde hace años, en España se ha invertido en modernizar los regadíos. Los avances tecnológicos han ofrecido nuevas herramientas tanto al agricultor como a las comunidades de regantes. Pero hay un gran olvidado: el transporte de grandes volúmenes de agua en alta. “Tradicionalmente, en los trasvases se ha invertido mucho en hormigón pero muy poco en tecnología”, arranca Raúl Valls, Smart Technologies manager en Regaber.

A día de hoy existe tecnología para mejorar mucho la optimización del agua que circula por estas autopistas. “Se puede conseguir que un canal funcione a la demanda como podría funcionar una red presurizada de riego. Y con ella se puede optimizar ese transporte. Existen equipos ligados a la IA y al telecontrol que te permiten gestionar un canal como un único sistema”, asegura Valls, que aporta un dato: “Las pérdidas en estas canalizaciones oscilan entre el 10 y el 40 por ciento”.

Para monitorizar el canal se necesitan compuertas que incorporan lectura de niveles y de caudales; una infraestructura de telecomunicación, para enviar información en tiempo real a centros de control avanzados; y un modelo matemático de la infraestructura que queremos controlar, lo que permite saber cuándo el agricultor necesita agua para suministrarla evitando derrames.

“El objetivo es convertir un canal de suministro en un canal a demanda. Actualmente, desde la confederación se recogen previsiones, se hace una suma y se deja ese agua en la cabecera del canal. Si hay tomas que no cogen el agua cuando deberían, esa agua transcurre a lo largo del canal y se devuelve al río o a un embalse, pero no se mantiene en cabecera y perdemos así un recurso importante. Estos sistemas te permiten ver las demandas de los regantes y si el sistema es capaz de abastecerlos en tiempo y forma; si no se puede, el sistema te propone una planificación alternativa del riego que se adapte a la capacidad del canal”, concluye Valls.

Reparación de estructuras de aguas subterráneas 

Desenterrar una canalización para repararla puede suponer un trastorno importante para tráfico de personas y funcionamiento de infraestructuras. Pero hoy en día existen técnicas y productos que permiten hacer reparaciones en estructuras de aguas subterráneas sin abrir zanjas: alcantarillado, aguas potables, tanques de tormentas o canalizaciones.

“Desarrollamos tecnología de mangas que te permite construir una tubería nueva dentro de una vieja que se ha roto. Si perdemos agua o nos está entrando en una canalización, se puede impregnar con resina una manga, curarla y generar una tubería nueva sin hacer toda la extracción. Imagina levantar el suelo y quitar las máquinas en una industria alimentaria o en una comunidad de regantes. Insertar una manga por un sitio y recogerla por otro es mucho menos agresivo. También hay técnicas más sencillas de inyección en colectores que se usan cuando se me escapa el agua sucia o me entra agua limpia en una de aguas que no lo son o se llena un tanque de tormenta”, explica Pedro Hernández Esteve, director de División de Industria e Infraestructuras de MC Bauchemie Spain.

Según Hernández, “se debería de estar haciendo una inversión del 2% anual para reparar canalizaciones, que tienen una vida media de 50 años. Y se hace el 0,6%, no se está llegando ni a la mitad. La estimación de pérdidas de agua potable en conducciones está en torno al 23%. Y el uso de estas tecnologías tiene mucho menos impacto y consume mucho menos recursos que las tradicionales”.

Hernández subraya un problema adicional que sufrimos en las costa mediterránea y que afecta las infraestructuras de distribución: “Hay poca cota y por lo tanto, muchas estaciones de bombeo donde se estanca agua residual, lo que genera ácido sulfhídrico, que alimenta las colonias de bacterias que se comen las instalaciones y en uno o dos años, la instalación está como si tuviera 50. Los silicatos híbridos nos permiten hacer esa reparación de manera duradera porque son permeables y las resinas no, por lo que generan ampollamiento osmótico que los silicatos híbridos superan”.

Recuperación de agua en cultivos hidropónicos 

Los cultivos hidropónicos ganan terreno en la agricultura. Por eso, hay ingenieros agrónomos que se dedican a mejorar estás técnicas en las que el agua es el elemento primordial. Generar ahorros con este recurso se traduce en un incremento de la competitividad.

“En un cultivo sin suelo, el agua vuelve a un tanque de entrada, y existe una tecnología que te permite utilizar esa agua eliminando polvo de sustrato, solidos en suspensión, fungicidas, y herbicidas que vienen con esa agua que ya ha sido utilizada. Esto se hace mediante filtración. Y posteriormente es necesario eliminar los patógenos como bacterias y virus, y lo permite una tecnología de desinfección por lámparas ultravioletas. De esa manera, se consigue un ahorro de hasta un 35% en fertilizantes, que inyectamos de nuevo al sistema, un 60% de ahorro en el agua y un mayor rendimiento en el cultivo hidropónico, puesto que le das agua de mayor calidad que la de riego tras pasarla por otras soluciones”, detalla Pablo Ruiz, consultor de proyectos hídricos en AZUD.

Se trata de una tecnología muy implantada en Sudamérica, en países como Chile y Perú, adecuada para invernaderos de cinco hectáreas en adelante. Pero en España, los agricultores aún son reacios a implantarla. “La amortizas en tres años. Sin embargo, la traba principal es que los agricultores no están dispuestos en España a día de hoy a hacer esta inversión. El mercado aún no está maduro”, concluye Ruiz.