COIAL [CV+IB]19/10/2023

La sequía y las altas temperaturas, principales condicionantes de la vendimia 2023

Todos hemos notado en nuestras carnes el aumento de noches tropicales durante la primavera y el verano, e incluso en la entrada del otoño. Esto, a nuestros vitivinicultores, les mantiene el alma en vilo: la escasa amplitud térmica afecta a la maduración de la uva. Este ha sido el principal rasgo de la campaña vitivinícola que ahora concluye, pero no el único.

La sequía, más pertinaz que nunca, también ha quitado el sueño a los productores de vino. Se ha prolongado durante cinco o seis meses, y solo se ha visto interrumpida por unas aguas de mayo que han sido copiosas, a veces hasta demasiado. Y también han incordiado durante la vendimia, ya que los chubascos han hecho acto de aparición en diferentes zonas. El agua, además, ha traído invitados no deseados, como el mosquito verde o la podredumbre.

Todos estos ingredientes han dado como resultado, en líneas generales, vendimias adelantadas o partidas en dos, mermas muy significativas, que llegan hasta el 60 o 70% en algunas áreas, una sanidad aceptable y una buena calidad, extremo este que suele venir aparejado a las producciones con merma.

Hemos visitado cuatro comunidades autónomas y siete provincias para conocer el balance que han hecho once ingenieros agrónomos que se han tenido que emplear a fondo para dirigir una campaña a la que no le han faltado sobresaltos y en la que el clima vuelve a ser protagonista por alteración al respecto de los regímenes frecuentes.

Terres dels Alforins (subzona Clariano, Valencia)

Mosquito verde, grandes mermas y noches tropicales para una campaña complicada:

Pablo Calatayud, de Celler del Roure, recuerda que venimos “de un invierno muy seco en todo el sureste. Aquí, por suerte, tuvimos dos tormentas que sumaron unos 90 litros y la viña brotó bien, además de un mayo y un junio muy lluviosos, que dejaron más de 300 litros en dos semanas”. Calatayud explica que tras esas cuantiosas lluvias “un verano caluroso ha dado como resultado mucho vigor y brotes muy tiernos”, circunstancia que ha creado “condiciones muy favorables para el desarrollo del mosquito verde, el empoasca vitis, un insecto que nunca habíamos considerado plaga y que este año ha hecho daño en algunas parcelas en la recta final de la vendimia”. A pesar de la proliferación del empoasca vitis, el propietario de Celler del Roure afirma estar “contento con la calidad de los vinos del 23, pero a la vez preocupado por este mosquito, que no ataca a las uvas, pero seca las hojas prematuramente y puede perjudicar el final de la maduración, la acumulación de reservas y la brotación del próximo año”.

Muy cerca de Celler del Roure tiene su bodega Rafa Cambra, que califica la vendimia de 2023 como “una de las cosechas más difíciles para nosotros de las 22 vendimias que llevamos”. Ha estado marcada por la sequía que golpeó fuerte desde el año pasado y que duró siete meses. “Aunque llovió a mitad de mayo, el agua llegó un poquito tarde. La parte positiva es que las viñas no se murieron, porque en secano estuvieron al borde; y la negativa es que la madurez ha sido un poco irregular ya que han ido saliendo racimos en distinta época”. Cambra nos cuenta que las mermas han sido significativas: “Se han situado por encima del 60% en nuestro caso”. Y resume así la campaña: “Un año azotado por el cambio climático, y ahora nos toca esperar que el que viene venga mejor”.

El tercer ingeniero agrónomo que produce en Fontanars dels Alforins es Joan Llobell, quien explica que, para su equipo, “la vendimia del 2023 ha estado muy marcada por la climatología”. Y diferencia dos vendimias: “El verano caluroso y la sequía anticipó la maduración, aunque en casos parecía ficticia puesto que la apariencia de la uva era verde, pero con unos niveles de azúcar muy altos. Comenzamos a vendimiar mucho antes que los años anteriores, con niveles de azúcar muy altos, con noches cálidas, que no dejan que la planta se recupere por la noche y no haya contrastes térmicos, lo que acelera la maduración de azúcares y se necesita de más recursos en bodega para atemperar la uva y tener fermentaciones controladas”.

Pero con las primeras lluvias se relajó la vendimia: “Comenzaron a refrescar las temperaturas nocturnas y se frenó la maduración, lo que permitió volver a un ritmo más parecido a años anteriores. Las lluvias fueron copiosas, pero no llegaron a causar daños”, continúa Llobell. El uso de cubierta vegetal se reveló fundamental: “Nos ayudó a no tener daños por escorrentía y a que las parcelas estuviesen accesibles para la recolección. Terminamos antes que otros años y el final de la vendimia fue tranquilo”.

En cuanto a las características de los vinos, este es el resumen que hace Llobell: “Los blancos, gracias a la anticipación de la vendimia, presentan un perfil fresco; las tintas tempranas, aunque con niveles de alcohol altos, mantienen una acidez y frescura que equilibran mucho el perfil del vino; y las variedades tardías, gracias a las noches con temperatura más bajas, que ralentizaron la maduración al final del ciclo, presentan un perfil tánico muy fino y agradable”.

Turís (subzona Moscatel, Valencia)

Sequía, lluvia en vendimia y, a pesar de todo, excelente calidad:

Ana Calvet lleva años al frente de La Baronía de Turís. En esa zona, según explica Calvet, “la vendimia de 2023 ha sido complicada por las lluvias que han tenido lugar en el momento de la recolección”. Señala que las viñas “han dado pocos kilos debido a la sequía y a las altas temperaturas, y no ha habido mucha diferencia entre las temperaturas diurnas y nocturnas”, cuestión que altera la maduración y requiere adaptar la vendimia. Sin embargo y pese a esta situación climática, Ana Calvet subraya que la calidad de la uva recogida “es excelente, por lo que esperamos que los vinos 2023 sean de una gran calidad. Hay que mencionar que las variedades autóctonas, malvasía y moscatel, han tenido un buen comportamiento fisiológico y se han adaptado a esta climatología adversa, por lo que la cosecha 2024 no está comprometida”. En porcentajes, las variedades de uva que se han recogido en Baronía de Turís son: Moscatel (40%), Malvasía (29%), Tempranillo (17%) y Merlot (10%).

Utiel-Requena

La climatología extrema, grandes mermas, pero se salva la calidad:

José Luis Salón nos da el parte para la D.O.P. Utiel Requena: “Podemos definir el año, climatológicamente hablando, como extremo. Hemos sufrido heladas tardías, y sobre todo los días fríos durante el mes de mayo provocaron en la variedad Bobal una marchitez fisiológica como no se había visto en años”. Pero las adversidades no acabaron ahí. “También cayeron tormentas con pedrisco que machacaron cientos de hectáreas en diferentes zonas. Todo esto, unido a una sequía severa, ha hecho que esta campaña haya sido muy complicada. La merma de cosecha entre un 35% y un 50%, incluso en alguna zona en torno al 70%, según variedades”, lamenta Salón, que contrapone a este extremo “la calidad, que se ha debido fundamentalmente a una sanidad extraordinaria: ha sido muy buena en la mayor parte de la zona”.

En cuanto al inicio de la vendimia para variedades blancas, Salón explica que ha venido “algo adelantada respecto a años anteriores, pero salvo por la pérdida de cosecha, ha sido un buen año para las variedades blancas más tempranas”. Sin embargo, “en tintos, el inicio fue complicado porque parecía que no terminaba de estar madura la uva. Algunas bodegas iniciaron la vendimia y tuvieron que parar unos días. Finalmente, la madurez, sobre todo por la falta de lluvias muy frecuentes en esta época, ha sido adecuada, incluso para las variedades más tardías y para las zonas más altas”, refiere Salón, para quien sin duda “estaremos hablando en breve de una campaña de gran calidad a pesar de las adversidades”.

Alicante

Anomalías térmicas y nuevo récord de integral térmica para una cosecha corta y de calidad:

“En otoño de 2022 no llovió mucho, luego estuvimos cinco meses sin lluvia y en mayo cambió el tiempo y hubo entre 150 y 250 litros/m2”, arranca Bernardo Sirvent, ingeniero agrónomo en Bocopa. “En cuanto a las temperaturas, la mitad de los meses de mayo y junio trajeron temperaturas más suaves de lo normal en algunas zonas. Sin embargo, hemos tenido el febrero más frío de los últimos 10 años, marzo y abril bastante cálidos y mayo algo más fresco que abril. El verano fue bastante cálido y de final de agosto a mitad de septiembre hemos tenido bastantes lluvias, temperaturas relativamente frescas, mucha nubosidad y humedad relativa muy alta” completa el parte Sirvent.

¿Consecuencias? “Ha habido tres semanas largas en las que la uva prácticamente no ha madurado, y la humedad ha provocado problemas de podredumbre, especialmente en la uva Monastrell, que tiene unos racimos bastante apiñados; los granos del interior han reventado y ese es el inicio de la podredumbre. La merma se ha situado entre el 30 y 60 por cien dependiendo de zonas”. Pero no han sido esos los únicos problemas. Sirvent narra que, en algunas variedades, especialmente Moscatel de Alejandría, la floración y el cuaje han sido bastante deficientes, lo que implica una merma considerable. En general, ha sido una vendimia corta y con notables descensos en variedades concretas”.

El ingeniero agrónomo de Bocopa destaca que han tenido “el ciclo de cultivo en Villena con la integral térmica más alta desde que hay registros. Por poner un ejemplo acotado, la media de temperatura mínima media nocturna del mes de septiembre en Villena está en 13,6, y este año ha escalado hasta 14,8”. A pesar de todo, Sirvent mira la parte positiva: “Hemos conseguido acabar la vendimia con normalidad, la uva ha madurado correctamente y esos problemas de sanidad que empezábamos a tener, la mayoría de casos se han solucionado con el cambio de tiempo. En general, una vendimia con una buena calidad y un poco corta de cosecha”.

Baleares

Un año mucho más tranquilo que en la Península, con grandes resultados:

Según explica César Palomino, de Bodegas Torralbenc, de Menorca, “el año 2023 se ha caracterizado por un invierno y primavera más lluviosos y calurosos, lo que dotó al campo de humedad para asegurar el correcto desborre y brotación de la viña”. Paradójicamente, el verano ha sido menos caluroso que en 2022, aunque con noches más calurosas. “Estos fenómenos permitieron una buena brotación, floración y actividad vegetativa, debido a la disponibilidad de agua, además de una buena sanidad”, confirma este ingeniero agrónomo.

Sobre los valores de temperatura acumulada, Palomino desvela que han sido suficientes para una correcta maduración sacarimétrica. En algunas variedades de vid, la poca diferencia de temperaturas entre la noche y el día, así como noches extremadamente calurosas pudo suponer un desequilibrio en la evolución de la acidez durante la maduración”. Palomino atribuye a este hecho que algunas variedades hayan tenido valores ligeramente menores de acidez.

En cuanto a los problemas sanitarios y meteorológicos, “no hemos sufrido inclemencias de tiempo en el momento de maduración, salvo alguna tormenta con poco daño. Por todo ello ha habido mayor cosecha que en el año 2022 y la sanidad ha sido buena”.

Pere Mas, que produce en Mallorca, califica la campaña de “excelente. Ha sido un año muy fácil, no ha habido problemas de enfermedades criptogámicas y simplemente está marcada por algunas bajas que ha habido en la viña de enfermedades de años anteriores”. Según nos explica, “la calidad ha sido excepcional, el grado alcohólico es súper correcto y la maduración fenológica, con la ausencia de lluvias a finales de la maduración ha sido muy favorable, incluso diría que ideal. Esperamos tener una añada excelente e incluso extraordinaria. Y en cuanto a la cantidad, hemos tenido un volumen muy semejante a añadas anteriores”.

Bernat Bauzá es gerente de la bodega Dalt Turó, que cultiva sus viñas sobre dunas fosilizadas y entre dos costas de Mallorca. “Nuestra producción está muy afectada por la brisa marina, el ‘embate’ que decimos aquí. Nuestras condiciones en la isla han hecho que la uva haya madurado más rápido de lo normal; de hecho, ha sido el año que más rápido que ha madurado en nuestra breve historia, que comenzó en 2017”. Esta circunstancia, por pura lógica, ha adelantado la vendimia. “Hemos empezado a vendimiar sobre el 15 de agosto y hemos terminado la primera semana de septiembre. Por tanto, nos encontramos con una uva que nunca había madurado tan rápido”.

En cuanto al desarrollo del cultivo, Bauzá recuerda “el sufrimiento, sobre todo por las altas temperaturas en primavera, que aceleraron el proceso, aunque el descenso en junio de las temperaturas altas que creo que ayudó bastante a la maduración de la uva, sobre todo de las foráneas, como la Merlot y la Syrah”. Pero no solo la maduración precoz adelantó la vendimia: “Teníamos mucho riesgo de granizo y no nos la queríamos jugar”

Para el gerente de Dalt Turó, el balance final “es bueno, tanto por la sanidad como por la cantidad, que ha sido muy alta. Nuestros temores por si la maduración temprana afectaba a la calidad se han demostrado infundados. Estamos terminando con la fermentación maloláctica, que va muy bien, y por tanto estamos muy contentos de los resultados por ahora”. La situación ideal sería lluvias ahora, lo que ayudaría a que las plantas se recuperasen antes de llegar al invierno.

Los Vinos de Pago superan las adversidades para ofrecer una añada excelente

Olallo Villoldo, del Pago Finca Élez, ubicado en Albacete, nos refiere “una primavera tremendamente atípica, que inició cálida y seca y que dio lugar a una brotación temprana, tras la cual vino un final de estación lluvioso y fresco, lo que provocó problema de cuajado a algunas variedades”. De hecho, este ingeniero agrónomo valenciano recuerda que a finales de la primavera “incluso hubo una granizada que afectó especialmente a nuestro Chardonnay, que estaba en plena floración”.

En cuanto a la sanidad de la cosecha, Villoldo la califica de “excelente a pesar de las lluvias primaverales gracias al control que hemos llevado, así como por las características del Pago Finca Élez, especialmente ventoso”. La calidad de la uva ha sido muy buena: “Ha dado lugar a mostos muy frutosos con acidez media. Y es especialmente buena en el syrah, que contiene unos taninos suaves y equilibrados. El tardío Cabernet Sauvignon se ha beneficiado de un mes de septiembre especialmente fresco y un inicio de octubre seco, de mañanas cálidas y noches frescas, que lo han llevado a una madurez fenólica perfecta”.

Yecla

El clima cálido adelanta la vendimia y provoca mermas, pero arroja una buena calidad:

Acabamos nuestro recorrido en Yecla, desde donde Pablo Cortés, de Vinos Demuerte, destaca que llevan “varios años consecutivos experimentando vendimias que se adelantan cada vez más. En esta ocasión, en 2023, dimos inicio a la vendimia el 9 de agosto, con la recolección de las uvas blancas, Sauvignon Blanc y Verdejo. Durante los meses de julio y agosto experimentamos un intenso calor, con una escasa precipitación hasta septiembre, cuando finalmente llegaron las tan esperadas lluvias acompañadas de algunas tormentas”. Afortunadamente no causaron daños. Acerca de la cantidad de uva recogida, este enólogo e ingeniero agrónomo explica que, si bien se registraron mermas de alrededor del 20% en comparación con el año anterior, “se ha obtenido una uva en un estado sanitario excepcional. El fruto ha entrado a bodega con excelentes niveles de maduración polifenólica y contenido alcohólico.