Partners26/03/2021

Mejorar la eficiencia en la gestión hídrica, clave para enfrentar el cambio climático

Con motivo de la celebración esta semana del Día Mundial del Agua, dos de nuestros partners, Hidroten y Sondeos Martínez, especialistas en el sector hídrico, han contestado a un cuestionario que hemos preparado para la ocasión. Ambos coinciden en la necesidad de modernizar regadíos, mejorar las redes de distribución, incrementar el uso de desaladoras, concienciar a la población sobre el ahorro de un bien escaso, diversificar el uso de fuentes de suministro… En suma, mejorar la gestión de los recursos. Todo ello, en un contexto de cambio climático que afectará especialmente a nuestro país.

Hace unos años se hablaba más en España de la escasez de agua que en los últimos años. ¿A qué se debe? ¿A que hay más reservas en los pantanos? ¿A que hay problemas mayores? ¿A que la gestión ha mejorado?

Sondeos Martínez: Bajo nuestro punto de vista, y consultando los datos sobre la variación del estado de los embalses en los últimos años, se puede comprobar que el almacenamiento superficial del agua sufre unas variaciones anuales marcadas principalmente por la estacionalidad, pero que se repiten cualitativa y cuantitativamente a lo largo de los años. Por lo que desde hace años, la variación del almacenamiento con el mismo periodo de años anteriores es muy pequeña. Si es cierto que se ha invertido en mejora del sistema de regadío en las últimas décadas, lo que ha propiciado importantes ahorros de agua, pero en la actualidad se está primando el ahorro energético, por lo que las nuevas tecnologías en el ahorro del agua están tardando en ser implementadas. Por otro lado, los medios de comunicación se están centrando en la pandemia COVID-19, lo que copa toda la parrilla televisiva y medios escritos y provoca una falta de espacios para tratar este tipo de problemáticas.

Hidroten: Es cierto que las modernizaciones van ayudando a mejorar el rendimiento del agua y esto repercute en las reservas de los pantanos, aunque pensamos que la escasez existe e irá irremediablemente a peor. En un periodo de unos diez años, la mayoría de la población sufrirá las consecuencias inevitablemente. Todo esto es en gran parte por el cambio en el clima y que los ciclos de sequía son más continuos, no permitiendo que los pantanos se recuperen hasta los niveles óptimos en los que nos gustaría que estuviesen.

¿Cuáles son los problemas principales que presenta la gestión hídrica de la agronomía en estos momentos?

H: Los principales problemas son las redes deficitarias, las cuales sufren un envejecimiento y deterioro en sus infraestructuras. Aquí es donde las innovaciones tecnológicas deben jugar un papel cada vez más importante en la gestión de las mismas. Aunque el sector del agua en España sea uno de los referentes en cuanto a tecnología, sigue faltando de inversión, lo cual nos hace tener una red envejecida. El sistema de alcantarillado también está muy anticuado, lo cual afecta inevitablemente en zonas de agrícolas. También debemos destacar que las desaladoras en España funcionan actualmente muy por debajo de su rendimiento.

SM: En estos momentos, consideramos que los principales retos en la gestión hídrica son aumentar la eficiencia del riego (mejorar conducciones, tarificación del agua que favorezca a usuarios eficientes, eliminación de subvenciones agrícolas desfavorables, aplicación de nuevas tecnologías informáticas, uso de fertirrigación, intercambio de conocimientos…), aumentar el uso de aguas depuradas y articular políticas favorables para el uso eficiente de recursos.

¿Cuáles son las claves para afrontar futuros problemas de escasez o abastecimiento? 

H: Las claves están en la mejora de las instalaciones para evitar las pérdidas innecesarias junto con la mejora de los procesos de obtención de agua a partir del agua de mar y la reutilización de aguas residuales.

SM: Concienciación de la población, previsión y formas de abastecimiento seguras (aguas subterráneas) e implementación de medidas de eficiencia hídrica y energética. Y sobre todo no renunciar ni al agua subterránea, ni al agua superficial, ni a los recursos no convencionales. Y para aumentar las capacidades hídricas, se debería destinar esfuerzos en estudios y desarrollos de una nueva modalidad para la recarga/inyección artificial en los acuíferos mediante sondeos. El agua puede proceder de ríos, depuradoras, escorrentía urbana, desaladoras o humedales entre otros orígenes, y se introduce en el acuífero mediante sondeos de inyección. La actividad se lleva a cabo, generalmente, en invierno o en la época lluviosa cuando hay excedentes hídricos. Esta agua se almacena en el subsuelo y sigue su circuito natural subterráneo depurándose como la recarga natural. Esta práctica genera reservas hídricas para épocas de sequía y evita el desaprovechamientos de agua en épocas de lluvias.

¿Cómo contribuye vuestra empresa a mejorar la gestión del agua o a hacer un uso más eficiente de la misma? 

SM: Nuestra empresa opta por aprovechar las aguas subterráneas, lo que nos brinda la oportunidad de disponer de un abastecimiento constante, seguro y de calidad. Todo ello, buscando la eficiencia de la explotación en todos los inputs.

H: El diseño de todos nuestros productos está enfocado a mejorar las instalaciones y el ahorro de recursos naturales. Algunos ejemplos son nuestros productos únicos, como los collarines bisagra, los cazapiedras u otros sistemas que hemos desarrollado.

¿Cuánto puede influir el cambio climático en el uso del agua? 

H: Puede influir notablemente, puede cambiar nuestros estilos de vida completamente. España ahora mismo es uno de los países más secos de Europa, lo cual, junto al estrés hídrico, trae consigo un tiempo más cálido y seco. Para el 2040 se prevé que sea uno de los países más secos del mundo.

SM: El cambio climático puede hacer variar la distribución actual de los climas, haciendo que zonas con necesidades hídricas especificas sufran periodos largos de sequia, lo que conllevaría una reorganización de los usos del agua y la búsqueda de nuevas alternativas hídricas.