04/03/2022

“Todos conocemos a compañeros de profesión en trabajos muy distintos, donde están teniendo mucho éxito”

María Ángeles Forner es ingeniera agrónoma PhD e investigadora del IVIA. Día tras día investiga para mejorar patrones de cítricos que respondan cada vez con mayor solvencia a las exigencias del mercado. Trabaja para conseguir que las plantas sean organismos menos sensibles a las amenazas que los acechan desde el origen de la agricultura: climas extremos, enfermedades de todo tipo, plagas o estrés hídrico, por citar algunas. Su padre, Juan Forner, inició hace tiempo su investigación sobre patrones cítricos. Ella ha continuado su labor.

¿Cómo cree que percibe la sociedad a los ingenieros agrónomos?

La sociedad actual identifica a los ingenieros agrónomos como piezas básicas en todo lo relativo al sector agroalimentario, que destaca principalmente por su calidad y tiene mucho prestigio. El consumidor busca y consume nuestros productos por la garantía que encuentran en ellos, y eso está vinculado al trabajo de los ingenieros agrónomos.

El papel de nuestro colegio profesional ha sido también crucial en que la sociedad sepa identificar nuestros logros.

¿Cuáles cree que son las claves del éxito en nuestra profesión?

La profesionalidad y la capacidad de adaptación. Nuestra formación es muy amplia y nos permite ejercer nuestra profesión en muchos sectores. Todos conocemos a compañeros de profesión en trabajos muy distintos, donde están teniendo mucho éxito.

La digitalización de los cultivos y su sostenibilidad van a marcar la evolución del sector y en mi opinión van a ser sectores clave para el futuro de los ingenieros agrónomos.

¿Qué hemos aportado a la sociedad a lo largo de las últimas décadas?

La modernización de nuestra agricultura y el posicionamiento de nuestro país como uno de los principales productores y comercializadores de alimentos agroalimentarios de Europa.

¿Cómo contribuimos los ingenieros agrónomos a la mejora genética de los cítricos valencianos?

Tradicionalmente, la mejora estaba basada en el descubrimiento de variedades por parte de los agricultores, que luego eran valoradas por ingenieros especializados, fundamentalmente del IVIA, y que han supuesto una mejora varietal que ha partido de nuestra región para favorecer la citricultura de todo el mundo. Actualmente se ha profesionalizado, y multitud de ingenieros trabajan en distintas áreas de mejora, tanto a través de nuestros centros de I+D y universidades como en empresas privadas, utilizando todas las tecnologías disponibles, desarrollando nuevos conocimientos y participando en la comercialización y extensión de las nuevas variedades.

Tenemos una gran tradición en el cultivo de cítricos ¿A qué nivel nos encontramos en mejora genética de variedades con respecto a otros países?

España es uno de los principales productores de cítricos del mundo, pero lo más importante es que somos el primer exportador mundial de cítricos del mundo. Eso lo hemos conseguido y seguimos consiguiendo, a pesar de las enormes dificultades que nos encontramos en los mercados con la competencia de terceros países con costes muy bajos, por saber hacer las cosas muy bien. En mejora genética de patrones de cítricos somos un referente mundial, con solicitudes de todas partes del mundo de nuestros portainjertos. De hecho, el Forner-Alcaide 5 es un patrón reconocido ya internacionalmente, y es el primer patrón obtenido por el IVIA a través de un programa de mejora de cítricos que ha tenido tanta difusión e interés. Podemos verlo en muchas de nuestras plantaciones.

La modernización de nuestra agricultura y el posicionamiento de nuestro país como uno de los principales productores y comercializadores agroalimentarios de Europa son aportaciones de nuestra profesión a la sociedad

Su padre es toda una autoridad en portainjertos y usted ha seguido sus pasos.

Mi padre es una autoridad en la mejora y obtención de patrones de cítricos, pero además, también es una autoridad en el todo lo relativo al cultivo. Su metodología estaba basada principalmente en la evaluación del material vegetal a través de parcelas experimentales distribuidas en distintas zonas de cultivo. En esas parcelas se evaluaban todos los aspectos de los árboles, y de las mismas se seleccionaron patrones que mejoran a los actuales. Dichas parcelas debían evaluarse un mínimo de diez años para obtener resultados consistentes, por lo que el proceso de obtención de nuevos materiales es muy largo. Ahora nuestros citricultores tienen patrones obtenidos en el IVIA que mejoran los anteriores gracias a aquellos trabajos. Gracias a aquellos estudios y las poblaciones de híbridos obtenidas, nosotros hemos ido ampliando las colecciones, por lo que ahora mismo somos un referente mundial en mejora de patrones de cítricos y uno de los programas más completos que hay.

¿Se parece en algo la metodología de trabajo que aplica usted a la que utilizaba su padre?

Nuestra forma de trabajar ha cambiado bastante. Nosotros aplicamos herramientas fisiológicas, bioquímicas, biotecnológicas y genéticas, de manera que podemos evaluar muchos aspectos de esos híbridos antes de llevar los materiales al campo. Eso nos permite acortar de manera significativa el tiempo de evaluación y selección de los materiales. Por ejemplo, la resistencia a enfermedades y a algunos estreses abióticos se evalúan y se seleccionan en laboratorio, de manera que a campo llegan solo aquellos que ya sabemos que tendrían posibilidad de adaptarse a dichas condiciones.

En mejora genética de patrones de cítricos somos un referente mundial, con solicitudes de todas partes del mundo de nuestros portainjertos

Aún así, es imprescindible la evaluación final agronómica en campo del material, con el objetivo de identificar todos aquellos problemas o peculiaridades que pueden aparecer y que el agricultor los conozca antes de plantar.

¿Qué características busca el mercado para los nuevos patrones de cítricos?

Los mercados buscan precios bajos, y para eso debemos aumentar la productividad de las plantaciones, y eso lo conseguimos con nuevos patrones. También quieren productos con mucha calidad. Competimos con países productores que tienen costes de producción muy bajos y nosotros nos distinguimos de ellos obteniendo productos de mucha mejor calidad. También se busca la sostenibilidad, con productos bio, residuo cero, y en general con menos impacto ambiental, que cada vez van a ser más demandados por los consumidores. Todos estos aspectos van a venir determinados por los patrones que seleccionemos en nuestras plantaciones. La selección del patrón es fundamental. Si cometemos un error en la selección de una variedad podremos reinjertar y en pocos años obtener fruta de una variedad de más valor, pero si cometemos un error en la selección del patrón, tenemos que arrancar y volver a plantar, algo que ocasiona una perdida económica muy importante.

¿Tiene la mejora genética en los cítricos mucho recorrido para luchar contra el cambio climático o las plagas?

Absolutamente. El material vegetal es determinante en la tolerancia a enfermedades y en la incidencia de las plagas, lo que nos evita la utilización de productos fitosanitarios. Y por supuesto, en la lucha frente al cambio climático disponemos de materiales que tienen una mayor eficiencia en el uso del agua, una menor huella de carbono, mejor eficiencia en absorción de fertilizantes, etc. Todos esos aspectos vienen determinados por una buena selección del patrón y tienen una incidencia clara en el futuro del cultivo.

¿Cómo definirías la evolución que ha experimentado nuestra profesión en las últimas décadas?

Nuestra profesión ha ido evolucionando según las necesidades de los sectores en los que desarrollamos nuestra actividad de manera sólida. Nuestra formación nos ha ido permitiendo adaptar el sector agroalimentario a todas las exigencias en materia de calidad, así como normativas de todo tipo, sin perder competitividad. Eso lo hemos conseguido los ingenieros agrónomos y en parte es por nuestra formación y la vocación de nuestra profesión.

La evolución de los mercados nos obliga a estar siempre actualizados, a tener profundos conocimientos del sector donde trabajamos y ser capaces de buscar alternativas y soluciones a situaciones nuevas

¿A qué retos nos enfrentamos?

Los mercados evolucionan rápidamente, cambian continuamente las reglas del juego. Eliminan productos clave para la lucha de plagas, dejan de interesarse por determinados productos para hacerlo por otros nuevos, aumentan las exigencias en cuanto a la calidad y sabor, etc. Eso nos obliga a estar siempre actualizados, a tener profundos conocimientos del sector donde trabajamos, y ser capaces de buscar alternativas y soluciones a situaciones nuevas.

¿Cuáles son los sectores de futuro para los ingenieros agrónomos?

La digitalización de los cultivos y su sostenibilidad van a marcar la evolución del sector y en mi opinión van a ser sectores clave para el futuro de los ingenieros agrónomos.