Premios COIAL16/10/2026

De una mesa camilla a una ingeniería de más de setecientas personas: Olallo Villoldo recibe el Premio COIAL 2026 al Referente Profesional

Solo era cuestión de tiempo que los premios del COIAL recibiesen una candidatura para reconocer el mérito de Olallo Villoldo, un ingeniero agrónomo que ha demostrado hasta dónde puede llegar nuestra profesión. Recibirá el galardón el 22 de octubre

Corría 1997. El despacho que Olallo Villoldo había abierto al terminar la carrera era ya una ingeniería de una veintena de personas, y fue entonces cuando tomó una decisión poco frecuente entre los profesionales de su generación: convertirlo en empresa y sentar en el accionariado a sus primeros directivos. Casi treinta años después, aquel gesto es el primero que destaca la candidatura presentada ante el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante. Y es, también, el que mejor explica por qué el jurado le concede el Premio COIAL 2026 al Referente Profesional.

Ingeniero agrónomo por la Universitat Politècnica de València, promoción de 1987, Olallo llegó a València con trece años desde El Bonillo, su pueblo. Empezó a ejercer, según recuerda la candidatura, “en la mesa camilla de su casa”. Hoy preside Grupotec: más de 750 personas, sede en València y proyectos en cuatro continentes. Pero el jurado ha querido mirar menos a la cifra que a lo que hay detrás de ella: cientos de profesionales que, durante muchos años, han hecho suyo un mismo proyecto.

Integrales dobles, no: personas

Hay una frase suya, recogida en la candidatura, que lo dice todo: comprendió que la ingeniería “no iba de hacer integrales dobles, sino de personas”. Conviene medir el alcance de esa idea en un oficio que durante generaciones giró alrededor de un titular, su firma y su cartera de clientes. Olallo eligió otro camino: repartir la responsabilidad, confiar y dejar crecer a los demás. Entre los méritos valorados figura una regla que no ha cambiado por mucho que haya crecido la empresa: el ingeniero que está delante del cliente debe tener siempre detrás los mejores medios, un buen equipo y una organización que no le deja solo. De ahí nace la cercanía con el cliente que subraya la candidatura, y de ahí nace también la estabilidad de sus relaciones con proveedores e instaladores. En su casa, la confianza circula en todas las direcciones.

Ensanchar el horizonte

A esa forma de organizar se suma un olfato para anticiparse que el jurado ha valorado de forma expresa. Entró en la energía fotovoltaica en 2005, cuando el sector era un mar de incertidumbres. Llegó la crisis de 2008, la gran mayoría de las empresas del sector desaparecieron en España y Grupotec ya se había internacionalizado, hasta hacer de ello la base de su crecimiento. Desde una ingeniería nacida en la industria agroalimentaria, fue abriendo líneas que hoy parecen evidentes y entonces no lo eran: el agua y la depuración, la bioenergía, el autoconsumo industrial, la edificación y, ahora, las baterías, el biogás y los centros de datos. Porque sostener un proyecto colectivo durante décadas también es eso: atravesar las etapas difíciles sin perder el rumbo ni a las personas.

Por Grupotec, como señala la candidatura, han pasado muchos compañeros ingenieros agrónomos. Algunos han desarrollado allí buena parte de su carrera y hoy ocupan puestos de dirección; otros se formaron en la empresa, emprendieron después su propio camino y se llevaron consigo una manera de trabajar. Olallo les confió responsabilidades en la energía, el agua, la industria o la edificación. Y, al hacerlo, ensanchó el horizonte de todos.

Los planos siguen en la pared

Queda un detalle que no ha pasado desapercibido. En las salas de la nueva sede, donde hoy se toman las grandes decisiones, siguen colgados los planos de los primeros proyectos, con los sellos de visado del colegio ya descoloridos. Cuesta encontrar una imagen mejor de lo que el jurado ha querido premiar en esta categoría: un ingeniero que no olvidó de dónde venía mientras ayudaba a muchos otros a llegar más lejos. Por eso, este reconocimiento a Olallo Villoldo es también un reconocimiento a quienes han construido con él.