Premios COIAL23/10/2026

Los Premios COIAL reúnen a la profesión en una jornada de reconocimiento y reencuentros

En los Premios COIAL, las conversaciones empiezan antes de que lo haga el acto y continúan después del último aplauso. El 22 de octubre, en el Hotel SH Valencia Palace, la XII edición volvió a reunir a compañeros, empresas, investigadores y representantes institucionales que trabajan desde responsabilidades muy distintas. Los saludos, los abrazos y los corrillos formaron parte de una jornada en la que la profesión pudo reconocerse en el trabajo de sus premiados.

Cuesta avanzar entre los corrillos

Quien haya asistido alguna vez lo sabe: en los Premios COIAL cuesta moverse. No por falta de espacio, sino por exceso de encuentros. Cada pocos pasos aparece alguien a quien saludar, una conversación que retomar donde se dejó el año anterior, un compañero de promoción al que no se veía desde hacía tiempo o un proyecto que contar. Los corrillos se forman y se deshacen con naturalidad, y en ellos se mezclan perfiles que el resto del año rara vez coinciden en una misma sala.

Allí estaban los colegiados, que ejercen en ámbitos tan distintos como la sanidad vegetal, los proyectos de ingeniería, la industria, la gestión del agua o el medio ambiente. Estaban también las empresas partners del colegio, los representantes de entidades y asociaciones del sector, y profesionales de la investigación, la consultoría y la administración. Todos ellos intercambiaron opiniones, compartieron su visión de lo que está pasando en la profesión y los sectores vinculados y, en definitiva, hicieron lo que mejor se hace en un acto así: tejer relaciones. Porque la profesión no se construye solo en las aulas o en los despachos, sino también en estos encuentros, a partir del trato entre quienes la ejercen y de las vivencias de cada día.

Las instituciones, con el sector

La política también quiso estar cerca de la profesión. Asistieron al acto el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Roger Llanes; el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina; y los directores generales del Agua y Desarrollo Rural, Lourdes Pérez Berná; de Industria y Cadena Agroalimentaria, Ernesto Fernández, y de Política Agraria Común, Ángel Marhuenda. Junto a ellos, representantes de los principales grupos parlamentarios, que escucharon de primera mano las reivindicaciones del decano en vísperas de elecciones.

Su presencia es también una forma de reconocimiento: el de quienes, desde la gestión pública, intentan ayudar a un sector que trabaja duro todo el año. Completaban el aforo representantes de instituciones públicas, universidades, centros e institutos de investigación, empresas y organizaciones de los sectores agrario, alimentario y ambiental, y del resto de ámbitos en los que los ingenieros agrónomos prestan sus servicios.

Tres familias en torno a sus premiados

Cada edición tiene sus propios protagonistas, y con ellos llegan sus equipos. Este año, una nutrida representación del IVIA acompañó a la Unidad de Entomología en la recogida del Premio Innovación por su programa de control biológico preventivo frente al HLB. Investigadores que han dedicado años a adelantarse a una amenaza que todavía no ha llegado vivieron un día en la que su trabajo, habitualmente silencioso, ocupó el centro del escenario.

También una nutrida representación de Grupotec arropó a su presidente, Olallo Villoldo, Premio Referente Profesional. Pocas imágenes resumen mejor el sentido de ese galardón que la de un ingeniero rodeado de buena parte del equipo que ha ido construyendo durante décadas, la de alguien que entendió, como recordó el decano, que la ingeniería “no iba de hacer integrales dobles, sino de personas”.

El vino tuvo una presencia destacada: acudieron representantes de todas las denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas vitivinícolas de la Comunitat Valenciana, unidas en un Premio Compromiso que el colegio quiso conceder de forma colectiva. Recogieron la distinción, de manos del conseller Miguel Barrachina, sus presidentes: José Juan Reus, por la DOP Alicante; José Miguel Medina, por la DOP Utiel-Requena; Salvador Manjón, por la DOP Valencia; Jorge Srougi, por la Asociación de Elaboradores de Cava de Requena, y Víctor Bellmunt, por la IGP Castelló. En un momento difícil para el sector por la caída del consumo, el reconocimiento tuvo un valor especial. Lo completaron los jóvenes ingenieros premiados por sus trabajos fin de máster, Jaume Miquel Nadal y Adelino Font Lorca, que demostraron que la nueva generación sabe identificar problemas reales y plantear soluciones factibles.

La satisfacción de un reconocimiento compartido

Si algo se percibe en cada edición es un ambiente de satisfacción. La de los premiados, por supuesto, pero también la de todos los presentes, conscientes de la suerte que supone contar con un acto de estas características. Un acto que permite reconocer públicamente el trabajo de quienes, durante todo el año, investigan, gestionan, dan servicio, generan proyectos o, desde la política, procuran ayudar al sector. Es bonito ver cómo se reconoce a los compañeros, porque en este sector hay mucha gente que trabaja muy duro y que se preocupa por el territorio, por la sanidad vegetal, por la industria agroalimentaria, por el medio ambiente y por tantas otras cuestiones que convergen en la ingeniería agronómica.

El discurso del decano, Ximo Aguilella, puso el contrapunto reivindicativo a la velada. Habló de la velocidad del cambio tecnológico, pidió una Administración que acompañe en lugar de frenar y una investigación orientada a resolver problemas, y reivindicó una esencia mediterránea que no conviene perder. La conversación, además, tendrá continuidad muy pronto: la próxima semana Valencia acoge el VI Congreso Nacional de Ingenieros Agrónomos, donde más de setenta compañeros buscarán las respuestas que la profesión necesita hoy para mañana.

Un nexo de unión

El laboratorio, la empresa de ingeniería, la bodega y el proyecto de quien empieza tuvieron cabida en el mismo encuentro. Sus protagonistas mostraron distintas maneras de ejercer una profesión que conecta conocimiento técnico, dirección de equipos y decisiones con consecuencias para las empresas y el territorio. El Colegio facilita ese contacto entre ámbitos que comparten mucho, aunque sus profesionales no siempre coincidan en el día a día.

También por eso se percibía una satisfacción compartida. Reconocer a los compañeros permite poner nombre y rostro al trabajo que sostiene la profesión. Los Premios COIAL ofrecen cada año ese espacio para felicitarles, escucharles y volver a encontrarse. La continuidad de la cita se construye con quienes regresan y con quienes se incorporan a una comunidad profesional en la que tienen mucho que aportar.

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