Un agrónomo del Caribe colombiano en el congreso: “Hay un mundo para explorar en España”
El ingeniero agrónomo PhD Marlon Yacomelo, investigador de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria – AGROSAVIA, cruzó el Atlántico para tender puentes con la investigación española. Se marcha con contactos, ideas para la tecnificación agrícola en Colombia especialmente para el cacao y una propuesta para que los cítricos españoles estén preparados frente al HLB
Entre los asistentes al VI Congreso Nacional de Ingenieros Agrónomos hubo alguien que recorrió bastante más camino que el resto. Marlon Yacomelo llegó desde la región Caribe de Colombia, al otro lado del Atlántico, con un encargo concreto: escuchar, conocer de primera mano lo que se investiga en España y sentarse a hablar con quienes lo hacen. Ingeniero agrónomo e investigador de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, su presencia ratifica que el congreso ha tenido eco más allá de nuestras fronteras y que la ingeniería agronómica es un lenguaje que se entiende igual en un cacaotal del trópico que en un huerto de naranjos mediterráneo.
Una misión con billete de ida y vuelta
Yacomelo ha viajado en representación de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria. La entidad para la que trabaja mantiene una estrategia estable de presencia en encuentros científicos de todo el mundo, a los que envía a sus investigadores para, en sus palabras, “vincular las ofertas tecnológicas y tener actualización en ese ámbito”. Su organismo busca relaciones con instituciones europeas “con la finalidad de compartir todos los resultados de investigación que hemos desarrollado desde Colombia, pero a la vez conocer los avances tecnológicos que se han desarrollado desde Europa y particularmente acá en España”.
Tenemos desde el nivel del mar hasta 3.000 o 4.000 metros sobre el nivel del mar. Entonces tenemos todos los pisos altitudinales y diferentes sistemas productivos
La Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria es la entidad encargada de la investigación agrícola y pecuaria del país. “Desarrollamos variedades, soluciones tecnológicas que buscan dar soluciones a las diferentes problemáticas que se presentan en la agricultura en Colombia”, resume. Esas ofertas van desde recomendaciones para manejar plagas y enfermedades o ajustar la fertilización hasta la obtención de variedades más tolerantes a determinados patógenos, en lo que él mismo describe como “un sinfín de líneas de investigación”.
Del nivel del mar a los 4.000 metros
Para entender por qué un investigador colombiano mira con tanto interés a España conviene asomarse antes a la agricultura de su país, que no se parece a ninguna otra. “Tenemos cultivos de todos los ciclos, de todas las condiciones climáticas. Tenemos desde el nivel del mar hasta 3.000 o 4.000 metros sobre el nivel del mar”, explica. Esa diversidad obliga a la agronomía colombiana a pensar en muchas agriculturas a la vez, y convierte cualquier tecnología probada en otro lugar en una pieza que puede encajar en alguno de sus climas.
Dentro de ese mosaico, su interés inmediato tiene nombre propio. “En estos momentos, mi prioridad está enfocada hacia la parte del sistema productivo de cacao”, señala. Estos días ha compartido resultados de investigación sobre el uso de la inteligencia artificial para monitorizar el carbono asociado a la biomasa aérea de los sistemas productivos y también el que se almacena en el suelo, una línea que une el cultivo con el clima y con el dato. Aun así, insiste en que la puerta está abierta a cualquier disciplina: todas las líneas de investigación “son bienvenidas siempre que permitan mejorar la agricultura en Colombia”.
Lo que cabe en la maleta de vuelta
El balance de su paso por Valencia es rotundo. “Ha sido muy provechoso para mí particularmente”, afirma. Ha podido conocer los avances tecnológicos que España ha incorporado en la última década, entender cómo se organizan aquí las instituciones dedicadas a la investigación agraria y, sobre todo, poner caras y nombres a posibles socios. Entre ellos destaca el IVIA, al que define como “una institución muy parecida al quehacer de nosotros en Colombia”. También ha tomado contacto con universidades, incluidas algunas de Madrid, explorando “cualquier tipo de posibilidad de alianzas estratégicas que permitan llevar tecnología a Colombia y a su vez nosotros poder compartir los desarrollos nuestros”.
El nivel es muy alto. Lo podemos constatar con la calidad de personas en términos académicos que se han presentado acá en el congreso
Del programa le ha llamado la atención la organización, pero aún más la amplitud de los contenidos, con una gran variedad de temas de investigación, de gestión y de avances, especialmente en el terreno agroindustrial. Y cuando se le pregunta por el nivel de la ingeniería agronómica española no titubea. “El nivel es muy alto. Lo podemos constatar con la calidad de personas en términos académicos que se han presentado acá en el congreso”, asegura. Su conclusión para Colombia es que “hay un mundo para explorar en España de ofertas tecnológicas que podemos implementar”, porque aquí, añade, “existen muy buenas tecnologías que podrían ser implementadas y darle mayor tecnificación a nuestros cultivos”.
Un puente que se cruza en los dos sentidos
El intercambio, sin embargo, no tiene por qué viajar solo hacia el oeste. La investigación colombiana ha generado variedades propias de frutales y hortalizas “que muy probablemente se adaptan a estas condiciones agroclimáticas también de España”, apunta Yacomelo, que no descarta que algún día puedan considerarse aquí. Pero donde ve una aportación más inmediata es en el manejo de cultivos y, en concreto, en una amenaza que el citricultor valenciano conoce bien aunque no la haya sufrido. “En la parte de cítricos, nosotros ya tenemos ofertas tecnológicas para el manejo de la enfermedad HLB, que es una enfermedad que todavía no ha entrado a España o no ha tenido el impacto que es probable que pueda tener”, advierte.
En la parte de cítricos, nosotros ya tenemos ofertas tecnológicas para el manejo de la enfermedad HLB, que es una enfermedad que todavía no ha entrado a España
Su razonamiento es el de quien ya ha visto el problema de cerca. Lo deseable, sostiene, es que España tenga todas las alternativas preparadas para que, si la enfermedad llega, las soluciones tecnológicas estén ya a mano y no dañe la economía de los productores.