Sin uniforme, pero con la brújula puesta
Un gruo de estudiantes del Máster en Ingeniería Agronómica han acudido al VI Congreso como inscritos. Eligen su charla favorita y explican por qué escogieron su especialidad: de los patógenos de los cítricos a la ganadería de precisión, ya saben hacia dónde quieren ir
Ellos no llevan uniforme como los de grado. Van de calle y se mezclan con los congresistas porque, a efectos prácticos, ya lo son: se inscribieron en el VI Congreso Nacional de Ingenieros Agrónomos como cualquier profesional. Apenas dos años los separan de los voluntarios de grado, pero se nota. Ya han elegido especialidad, ven cerca la salida al mercado laboral y llegan a las sesiones con preguntas muy concretas. Les pedimos dos cosas: que eligieran la charla que más les ha gustado y que contaran por qué escogieron la especialidad que estudian. Sus respuestas dibujan un mapa bastante fiel de hacia dónde se mueve la profesión.
Equivocarse también entra en el temario
La sesión que más votos se lleva es la dedicada a la transformación de la Ingeniería de proyectos, que acababa de terminar cuando hablamos con ellos. Marta Sánchez, estudiante de máster en la UPV, explica por qué le llegó tan dentro: “Nosotros somos estudiantes y nos da un poco de miedo entrar a la vida laboral, y es muy interesante lo que han dicho, que no pasa nada, que todos venimos de ahí y que nos tenemos que equivocar, que uno no nace sabiendo”. Su compañera María Duque, también de la UPV, la coloca igualmente en lo más alto de su lista.
Nos da un poco de miedo entrar a la vida laboral, y es muy interesante lo que han dicho, que no pasa nada, que todos venimos de ahí y que nos tenemos que equivocar
Agustín Elvira la eligió por razones de oficio. Estudia la especialidad de Ingeniería rural y quiere, en el futuro, sacar adelante proyectos de riego o de cualquier otro tipo apoyándose en la inteligencia artificial, y poder “dar mi voz y mi voto”. Sobre su perfil, optimismo con matices. La Ingeniería rural tiene mucho futuro, dice, porque “puedes abarcar tantas ramas: plantas fotovoltaicas, ingenierías de riego, naves industriales”. ¿Y el arranque? “Puede que sea un poco complicado a la hora de salir de la universidad, pero en un futuro no muy lejano no creo que sea muy difícil encontrar un buen puesto de trabajo”.
Cazadores de patógenos
El segundo gran foco de interés es la Sanidad vegetal. María Duque se quedó con una charla sobre nuevas técnicas de detección de patógenos en cítricos. Le fascinó cómo se investigan métodos basados en códigos genéticos que podrían aplicarse en las fronteras para impedir que lleguen a España patógenos de otros lugares, y también un dato que no le pasó inadvertido: “Nos han hablado de que hay muchos puestos de trabajo, hay muchas salidas en ese ámbito”. Viene de la especialidad hortofrutícola del grado, cursa ahora Sanidad vegetal y Producción en el máster y tiene claro el rumbo: la producción sostenible, sobre todo en agricultura ecológica.
Obviamente, un ingeniero agrónomo tiene muchas patas
Víctor Alcázar votó por la misma charla y por el mismo motivo: “La Sanidad vegetal es uno de los temas que más me interesa”. Le gustó, además, el turno de preguntas, en el que varios asistentes sacaron el acuerdo con Mercosur y la inquietud por el comercio masivo, y los ponentes ayudaron a entender cómo puede evolucionar. Escogió Hortofruticultura porque “es la que está más ligada al campo, y es donde a mí me gustaría estar en un futuro”.
Marta Sánchez comparte especialidad y preocupación. Dudó entre Industria y Hortofruticultura y al final se dejó guiar por un profesor con el que se llevaba muy bien: “Me dijo: tira por ahí. Y no me he equivocado”. Hoy lo que más le atrae es la sanidad vegetal, y lo argumenta con un diagnóstico que cualquiera del sector firmaría: “Plagas, patógenos, hay cada día más, o eso parece, y cada vez hay menos productos fitosanitarios permitidos”.
Muchas patas, y algunas con pezuña
La ganadería también tiene su hinchada. Isabel Iborra, de la especialidad agropecuaria, eligió la charla sobre ganadería de precisión que ofreció Lidia el día anterior, y lo justifica con una sinceridad que hará sonreír a la organización: “En este congreso la parte de ganadería no es la que más representada está, porque obviamente un ingeniero agrónomo tiene muchas patas”. Que hubiera algo de ganadería ya era motivo suficiente, y la de precisión, con sensores y tecnología, es para ella hacia donde tira el futuro. Lo suyo viene de casa, entre gallinas, caballos, perros y conejos, y de amigos de sus padres con explotaciones más grandes: “He estado siempre en contacto con animales”.
Plagas, patógenos, hay cada día más, o eso parece, y cada vez hay menos productos fitosanitarios permitidos
Eric Franc, que cursa el doble máster en la UPV, también ha apostado por la ganadería de precisión. Su charla favorita fue la de Joan Simonet, del Govern de les Illes Balears, sobre la desconexión con el mundo rural, un asunto que le toca de cerca: “Tengo vínculos con la España vaciada”. Confiesa que la carrera le descubrió un territorio nuevo: “Es un mundo que desconocía hasta que llegué a la carrera”. Y lo que tiene ahora es casi un programa de trabajo: “Mi misión es seguir ayudando en esta ganadería de precisión para integrar toda la tecnología que va surgiendo, el Big Data y todo, a un sector muy importante como es el porcino aquí en España”.
Cambiar de carril para ver el mapa entero
Ángel Demetrio de Mora Pérez es la prueba de que en esta carrera también se puede girar el volante. Hizo Hortofruticultura en el grado y en el máster se ha pasado a Ingeniería rural “para ampliar mis horizontes”, con la idea de tener una visión más extensa de lo que puede ser su carrera como ingeniero agrónomo. A la pregunta por su charla favorita responde con diplomacia y sin trampa: todas, “porque nos han transmitido a nosotros como estudiantes la importancia de lo que viene a ser nuestra carrera y de las oportunidades que vamos a tener”.
Mi misión es seguir ayudando en esta ganadería de precisión para integrar toda la tecnología que va surgiendo, el Big Data y todo, a un sector muy importante como es el porcino aquí en España
Del miedo a equivocarse a la misión de llevar el Big Data a las granjas de porcino, del laboratorio que identifica un patógeno en la frontera a la nave industrial o la planta fotovoltaica: siete estudiantes y otras tantas maneras de entender la ingeniería agronómica. Esa dispersión es justamente su fuerza, la de una ingeniería de biosistemas que no cabe en un solo cajón, ni siquiera en un chifonier. El COIAL quería que el congreso fuera también suyo, y lo han aprovechado a fondo. Dentro de nada serán ellos los que suban al estrado.